La ciencia, como actor transformador para las diversas cadenas productivas y para los diferentes segmentos del sector agroalimentario permite enfrentar los retos en un escenario de crisis post pandémica en el que hoy nos encontramos.

Los desafíos globales que vive el sector agroalimentario para erradicar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, así como revertir los impactos multidimensionales del COVID-19, demandan transformaciones de fondo en los sistemas agrícolas y en el manejo de los recursos naturales que garanticen un crecimiento sostenible y sustentable del campo.

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), incorpora sus esfuerzos, capacidades y competencias para lograr la sustentabilidad de los sistemas de agroalimentarios con resultados positivos, que suman al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU) planteados en su agenda 2030.

Se busca así, utilizar enfoques integrados y sistémicos para detonar el desarrollo del sector agroalimentario y de la agroindustria, asumir compromisos y establecer alianzas que apuesten a una agricultura sustentable y resiliente, en tiempos en los que la colaboración es fundamental para fortalecernos.

El CIMMYT se articula con diversos actores del sector público, el sector privado, la agroindustria, la academia, y diversas redes colaborativas estratégicas con fines específicos. También lo hace con aquellos actores comprometidos con asegurar un futuro mejor desde la agricultura, muestra de ello es el interés de la Asociación de Técnicos Azucareros de México (ATAM), por transitar a modelos de producción sustentable o integrar a su sistema de producción esquemas de sustentabilidad que favorezcan la formación de técnicos, la conservación del ambiente, los recursos naturales y el logro de una agricultura climáticamente inteligente.

En esta ardua tarea, destaca además la constante interacción entre el Centro, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), sector privado, organizaciones locales y productores de diversa escala.

Con todos ellos, trabaja hombro a hombro para asegurar cadenas de valor sustentables, orientadas a la nutrición, a fomentar el abasto local y a implementar medidas oportunas para minimizar las pérdidas en los cultivos alimentarios por plagas y enfermedades vegetales que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pueden llegar a ser de hasta 40% alrededor del mundo.

Con el soporte científico del CIMMYT y de sus aliados, se colabora en esquemas de compra local responsable para abastecer a la industria agroalimentaria nacional de granos y cultivos básicos asegurando sanidad, inocuidad, sustentabilidad en la producción, conservación de la biodiversidad, nutrición y una integración de la cadena de valor de forma responsable.

En esta línea, el CIMMYT pone al servicio de colaboradores e interesados, la investigación científica, la capacitación y la tecnología que hoy es fundamental para impulsar el crecimiento sostenido del campo. Es justamente el papel de la ciencia, como un actor transformador para las diversas cadenas productivas y para los diferentes segmentos del sector agroalimentario la que genera confianza, posibilita el desarrollo y permite hacer frente a los desafíos en un escenario de crisis post pandémica en el que hoy nos encontramos.

De ahí que el CIMMYT, en el marco de la actual pandemia se une al llamado de formar una coalición donde sector público, sector privado, agroindustria y todos los actores del sector agroalimentario y agropecuario actuemos inmediatamente para garantizar la producción y el abasto de alimentos, para cultivar una agricultura para la paz.

Este llamado a la acción firmado por el Centro, representantes de organismos internacionales, cuadros directivos de empresas multinacionales, académicos e investigadores y centros de investigación en todo el mundo, se orienta a evitar que las acciones de combate y mitigación de la pandemia COVID-19, produzca una crisis alimentaria y humanitaria que podría incrementar sustancialmente el número de personas que padecen de hambre.

De acuerdo con los firmantes -más de 60 personalidades de reconocido prestigio internacional- el cierre de fronteras y la reducción de la actividad económica a mínimos históricos son algunas de las medidas de mitigación que representan un reto para las cadenas de producción y distribución de alimentos en todo el mundo.

Para prevenir el colapso de los sistemas productivos y de las cadenas de suministro y distribución de alimentos, los firmantes hacen un llamado a emprender tres acciones clave: 1) mantener la oferta de alimentos; 2) Multiplicar el apoyo para lo más vulnerables; 3) Invertir en sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.

México atiende la recomendación de convocar a los sectores privado y social para expandir los programas de alimentación y de protección para la población más vulnerable, vinculándolos a los alimentos que promueven la salud humana y la producción sostenible.

La búsqueda permanente de elevar la producción de alimentos en momentos de crisis y trabajar en alianza para lograrlo, es un legado del doctor Norman Borlaug, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1970 y defensor del derecho a la alimentación, reconocido en todo el mundo.

Un legado, que nos convoca a cultivar juntos una agricultura para lograr la paz social “No habrá paz en el mundo con los estómagos vacíos” declaró Borlaug, quien innovó en el campo, identificó la crisis de su tiempo y defendió la investigación como medio para reforzar la producción de alimentos, garantizando la disponibilidad de los mismos.

Este hombre lideró esfuerzos desde México con el desarrollo de variedades de trigo semi enanas, resistentes a enfermedades y de alto rendimiento, mediante una intensa vinculación global, a mediados del siglo XX, se estima que ayudó a salvar la vida de más de mil millones de personas en India, Paquistán y otros lugares del mundo en desarrollo. Sin duda un ejemplo de que unidos podemos brindar una respuesta a la crisis actual.

Con sistemas agroalimentarios sustentables y resilientes, la paz y la cohesión social pueden ser una realidad. Con ciencia aplicada al campo, con la participación de todos los sectores, con innovación y suma de voluntades, la paz y la seguridad alimentaria son posibles.

REFERENCIAS

Curiel, R. (2020). Conmemoran 50 años de construir paz a través de la agricultura. (octubre 17, 2020), de CIMMYT Sitio web: https://www.cimmyt.org/es/multimedia/conmemoran-50-anos-de-construir-paz-a-traves-de-la-agricultura/

FAO. 2019. El estado mundial de la agricultura y la alimentación. Progresos en la lucha contra la pérdida y el desperdicio de alimentos. Roma.

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2020). México responde al llamado de líderes globales para asegurar la disponibilidad de alimentos. octubre 14, 2020, de CIMMYT Sitio web: https://idp.cimmyt.org/mexico-responde-al-llamado-de-lideres-globales-para-asegurar-la-disponibilidad-de-alimentos/