El cambio climático es un fenómeno que nos afecta a todos, sus efectos ponen en riesgo la producción mundial de cultivos y en consecuencia el riesgo de una menor disponibilidad de alimentos a nivel local y global. De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la alteración del clima en la tierra se vincula directamente con el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, producto de actividades humanas relacionadas con el uso intensivo de combustibles fósiles y la deforestación.

En este contexto, el incremento en las temperaturasgenera efectos negativos como la escasez de agua, olas de calor, precipitacionespluviales, daños por inundaciones y sequías, que afectan la actividad agrícola.Las proyecciones climáticas indican que para 2030 podría generarse un incremento en la temperatura de hasta 2 °C. Se ha estimado que las actividades agrícolas generan 24% de las emisiones de gases de invernadero. Aunado a esto, la agricultura promueve la pérdida de suelos hasta en 2.5 veces mayor en comparación con su pérdida natural.

Las pérdidas económicas debido al cambio climático —que en 2018, por ejemplo, se estimaron en 49 mil millones de dólares a nivel global (ONU, 2019)— consisten principalmente en impactos agrícolas que pueden estimarse o cuantificarse de forma más o menos directa (como la pérdida de cosechas) o mediante la revisión de registros históricos (como la cantidad de personas desnutridas debido a sequías asociadas con fenómenos como El Niño). Sin embargo, hay otros impactos más difíciles de calcular y que hasta hace poco no se relacionaban con el cambio climático.

Cuando las cosechas se pierden por sequías o inundaciones —en 2019 se perdió alrededor del 70% de cultivos en Centroamérica a causa de fenómenos meteorológicos extremos (ONU, 2020)— no solo aumenta el hambre en el corto plazo o de forma inmediata, sino que las vulnerabilidades socioeconómicas continúan en el mediano y largo plazo impactando los medios de vida, la toma de decisiones agrícolas y la toma de riesgos de las comunidades vulnerables.

En México, la sequía presentada en 2019 fue tan severa que afectó el 60% del territorio nacional incluidos estados que no habían enfrentado este problema como Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y el norte de Veracruz, lo que limitó el desarrollo de la agricultura. Sumado a ello en 2020 la emergencia sanitaria por Covid-19, agravó la situación, si bien la variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos ya implicaban afectaciones a la seguridad alimentaria de las poblaciones (propiciando el desplazamiento de las más vulnerables), con los efectos de la nueva enfermedad el riesgo de una gran crisis alimentaria se ha maximizado.

Desde una perspectiva operativa no existen soluciones milagrosas para hacer frente al cambio climático, la comprensión científica que hoy se tiene sobre el fenómeno pone de relieve que la agricultura es un sector clave para mitigar emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los entornos de variabilidad climática y calentamiento global.

Ante el escenario actual, el Gobierno de México, en conjunto con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), desarrollaron desde 2010 un esquema de colaboración y vinculación con diversas instituciones del sector rural para generar una agricultura más sustentable y resiliente. Frente a las condiciones climáticas, la producción de alimentos hoy es una prioridad, por lo que se requiere cambiar la forma de hacer agricultura, es decir, pasar de una convencional –que genera gases contaminantes y, con frecuencia, pocos rendimientos– a una sustentable, eficiente y climáticamente inteligente.

A través del Programa MasAGRO – Cultivos para México, se brindan soluciones desde la ciencia para impulsar una producción agrícola sustentable. El desarrollo de nuevas variedades de maíz y trigo resistentes a enfermedades, calor y sequías son un ejemplo de ello. En el CIMMYT se han logrado identificar líneas de trigo con 40% más rendimiento que el testigo (práctica o variedad convencional) y se seleccionaron 5 mil 850 nuevas líneas de trigo resistentes a enfermedades; igualmente, a partir del mejoramiento dirigido a las regiones productoras, se obtuvieron 40 líneas con interés para la cadena de valor de trigo.

Los esfuerzos han alcanzado otras latitudes, el Plan Estratégico Maíz para Colombia, coliderado por el CIMMYT, contempla la adopción de sistemas productivos y tecnologías sostenibles adaptados al clima, para elevar la productividad del cultivo ante un entorno vulnerable a los efectos del cambio climático. Fomentar el uso de los principios de Agricultura Sostenible Adaptada al Clima (ASAC) es clave para incrementar la seguridad alimentaria, mejorar la resiliencia y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sumado a ello, en África la siembra de variedades mejoradas de maíz es una de las maneras en que los pequeños productores africanos están mitigando los efectos del cambio climático. En países como Kenia, Etiopía, Tanzania y Uganda se han hecho esfuerzos considerables desde hace varios años para generar variedades tolerantes al calor y resistentes a enfermedades.

Se desarrolla además investigación estratégica útil para que la agricultura nacional se adapte a las nuevas condiciones climáticas. Entre las medidas para esta adaptación se encuentran: Agricultura Climáticamente Inteligente; Agricultura de Conservación (que permite mejor retención de agua en el suelo, menos evapotranspiración, mejor infiltración de escorrentía, menos vulnerabilidad a la erosión); Cambio a cultivos más tolerantes a calor y sequía; Manejo Integrado de Cuencas; Sistemas de alertas tempranas e información sobre el clima; Riego por goteo y de precisión; Agricultura de precisión. Todas estas opciones se brindan a los productores para que tomen las mejores decisiones para sus sistemas de producción a fin de consolidar una Agricultura Sostenible Adaptada al Clima.

REFERENCIAS

Carvajal, A. (2019). Colombia presenta plan estratégico para un sector maicero rentable y sustentable.CIMMYT.

CIMMYT. (2019). Innovaciones frente al cambio climático. Agricultura sustentable y autosuficiencia alimentaria. 1er Simposio internacional.

CIMMYT. (2016). Sorprendente oportunidad provee el cambio climático a los productores de maíz de África Oriental.

Morales, F., Morales, G. (2021). Agricultura para el cambio climático. Revista EnlACe. Número 55 (32-35). CIMMYT.

ONU. (28 de marzo de 2019). Miles de muertos, millones de desplazados… los efectos del cambio climático se aceleran. Noticias ONU.

Sonder, K. (2016) Escenarios de futuro cambio climático en la producción de maíz en América Latina. CIMMYT.